5 lecciones de anti-estrategia que nos dejó la intrascendente campaña de Gómez Morín

14 noviembre, 2018
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1. Hombres y no nombres. El apellido, la sangre, la firma y la historia no sirven de nada cuando enfrentas a un equipo que ha trabajado desde hace años para adueñarse del juego, el balón, la cancha y los boletos de entrada al estadio.

2. Sin investigación no hay oposición. Conocer milimétricamente el terreno de juego es la base para enfrentar cualquier contienda, nos permite diseñar la estrategia adecuada para ser competitivos, sin importar el tamaño del adversario. Si un competidor se manifiesta sorprendido al salir de la cancha, alguien no hizo la tarea antes, mucho antes de entrar a jugar.

3. Si no inspiras, no aspires. Nuestro motor es la emoción, no la razón. Si tu proyecto está basado en conceptos de tu apellido, tu firma y tu sangre, seguro vas a obtener los votos de tu familia. Si no incluyes y emocionas a la base electoral, no esperes que te tomen en cuenta.

4. Si no sorprendes, no te digas sorprendido. Dividir, irrumpir y disrumpir son tácticas necesarias en una cancha dispareja, si no haces lo que nadie espera que hagas, seguramente pasará lo que todos esperan que pase.

5. La negociación es obligación. Negociar es un arte; factor táctico, toque fino, distracción y as bajo la manga. Si afrontas la campaña con una actitud intransigente y la terminas sin haber sido capaz de ceder en lo menos por ganar lo más, tú serás el primero en recibir un “no, gracias”.

Darío Ortiz

Darío Ortiz

Estudios en Mercadotecnia, Análisis Político y Medios de Información

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